Huesos para caldo, tacos para sofrito y virutas al final: aprovecha solo partes bien conservadas.
Separa antes de guardar
Separa huesos limpios, tacos y virutas o grasa. No mezcles restos aptos con partes que presenten dudas de conservación. Los recortes aportan sabor en cocina aunque no tengan la textura de una loncha.
Hueso para fondo
Pide al carnicero que trocee el hueso; no lo fuerces con un cuchillo jamonero. Úsalo en caldos, lentejas, garbanzos o judías y prueba antes de añadir sal.
Como opción culinaria, blanquea unos minutos, desecha esa agua y prepara el caldo con agua nueva y verduras. Retira el hueso cuando haya aportado aroma.
Tacos y virutas
Usa tacos pequeños en cebolla, habitas o setas. Añade virutas con el calor residual de arroz, crema o verduras para evitar endurecerlas. En croquetas, incorpóralas a la bechamel fuera del fuego.
Grasa en pequeñas cantidades
La grasa blanca, limpia y apta puede perfumar un sofrito. Úsala con moderación. No utilices grasa amarilla, rancia o con olor anómalo.
Conservar los recortes
Usa recipientes limpios, separados y etiquetados con fecha. Refrigera o congela pronto según las instrucciones aplicables. Mantén limpieza y separación para evitar contaminación cruzada. No uses restos con dudas de seguridad. [1]
Dudas frecuentes
Fuentes y alcance
Síntesis divulgativa de JAMÓN.IM. Las decisiones de servicio y las sugerencias de cocina se identifican como orientaciones editoriales. Para tu pieza y tus utensilios, prevalecen la etiqueta y las instrucciones del fabricante.
