
Alcachofas confitadas con crema de manchego y jamón crujiente
Una verdura difícil de maridar se convierte en un plato completo con lácteo sedoso, almendra tostada y jamón crujiente.
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JAMÓN.IM · Recetas
Imagen ilustrativa generada con IA.
Funde la mantequilla y cocina la cebolla a fuego suave 8 minutos, hasta que esté tierna, sin dorarla.
Añade los 60 g de harina y remueve 2 minutos. Incorpora la leche caliente poco a poco, batiendo para evitar grumos. Cocina 10–12 minutos sin dejar de remover, hasta que espese y se despegue ligeramente de la cazuela.
Fuera del fuego, mezcla el jamón y la nuez moscada. Prueba antes de salar. Extiende en una fuente poco profunda, cubre la superficie y refrigera al menos 3 horas, hasta que la masa esté firme.
Forma unas 20 croquetas. Pasa por harina, huevo y pan rallado, sellando toda la superficie.
Calienta el aceite a 175–180 °C y fríe pocas cada vez durante 2–3 minutos, hasta dorar. Escurre y sirve calientes. Si se abren, revisa el rebozado y deja enfriar mejor la masa.
La acidez y la burbuja refrescan la bechamel y acompañan el exterior crujiente.
Elegir vino para el jamón →Consejo de cocina: Para congelar, separa las croquetas ya rebozadas en una bandeja y pásalas a un recipiente cuando estén firmes. Fríe en tandas pequeñas hasta que el centro esté bien caliente.
Receta editorial. Aún no validada mediante una prueba de cocina documentada. Criterio editorial →